La dieta disociada vale para cualquier crió a partir de un año de edad, por que a esa edad ya tiene la dentadura preparada. Por la mañana debemos despertar el intestino con algo que refresque, ya que vamos a DES-AYUNAR.
Tomaremos zumo o una pieza de fruta de la temporada. Noviembre es época de naranjas; por tanto, hay que aprovechar al máximo las naranjas, los cítricos,los pomelos. Un vaso de zumo y nos aseamos. Al cabo de media hora, si encaja en nuestro horario, comemos fruta de la estación, de doscientos gramos a un kilo, contando con la corteza de la fruta.
Después un yogur que se adapte a tus necesidades, sea de vaca, de cabra, de oveja o de soja con algo de cereales integrales, como por ejemplo copos de avena finos-dos cucharadas soperas como máximo; mas de dos cucharadas acidifican el organismo -, cubre los copos con dos dedos de agua caliente. Y un consejo: para no sobrecargar el organismo con tanto azúcar y miel, aunque la miel sea sana, podéis añadirle polvo de stevia natural(el polvo de stevia endulza y todo esto se puede tomar con el yogur o por separado). También se puede añadir fruta desecada, bayas de goji, pasas o dátiles. Así tenemos un desayuno muy energético que nos va ayudar a aguantar hasta la hora de comer.
Otro tipo de desayuno puede ser leche vegetal, con cereales integrales sin azúcar y acompañado siempre de algo crudo, comer alimentos crudos con alimentos cocidos es una manera de engañar al organismo, ya que evita lo se denomina leucocito-sis. No solicita una reacción del sistema inmunologico.
Si combinamos alimentos crudos con alimentos cocidos, las enzimas que están presentes dentro de las frutas o de las hortalizas, ayudaran a facilitar la digestión de los alimentos cocidos. Si quieres perder peso, come dos bocados de ensalada y uno de alimento cocido, es decir, el doble de porción de crudo que de cocido. Cuando ya tienes el peso que quieres, ingiere la misma cantidad de alimento crudo que de cocido. Cuando te acostumbras a acompañar el alimento crudo con el cocido es cuando empiezas a notar el confort digestivo: todo funciona bien, digieres y evacuas sin dificultad y aumenta tu nivel de vitalidad. Te sientes ágil y lucido, no notas ningún decaimiento durante el día, te vuelves como un niño otra vez, rejuveneces.
Tomaremos zumo o una pieza de fruta de la temporada. Noviembre es época de naranjas; por tanto, hay que aprovechar al máximo las naranjas, los cítricos,los pomelos. Un vaso de zumo y nos aseamos. Al cabo de media hora, si encaja en nuestro horario, comemos fruta de la estación, de doscientos gramos a un kilo, contando con la corteza de la fruta.
Después un yogur que se adapte a tus necesidades, sea de vaca, de cabra, de oveja o de soja con algo de cereales integrales, como por ejemplo copos de avena finos-dos cucharadas soperas como máximo; mas de dos cucharadas acidifican el organismo -, cubre los copos con dos dedos de agua caliente. Y un consejo: para no sobrecargar el organismo con tanto azúcar y miel, aunque la miel sea sana, podéis añadirle polvo de stevia natural(el polvo de stevia endulza y todo esto se puede tomar con el yogur o por separado). También se puede añadir fruta desecada, bayas de goji, pasas o dátiles. Así tenemos un desayuno muy energético que nos va ayudar a aguantar hasta la hora de comer.
Otro tipo de desayuno puede ser leche vegetal, con cereales integrales sin azúcar y acompañado siempre de algo crudo, comer alimentos crudos con alimentos cocidos es una manera de engañar al organismo, ya que evita lo se denomina leucocito-sis. No solicita una reacción del sistema inmunologico.
Si combinamos alimentos crudos con alimentos cocidos, las enzimas que están presentes dentro de las frutas o de las hortalizas, ayudaran a facilitar la digestión de los alimentos cocidos. Si quieres perder peso, come dos bocados de ensalada y uno de alimento cocido, es decir, el doble de porción de crudo que de cocido. Cuando ya tienes el peso que quieres, ingiere la misma cantidad de alimento crudo que de cocido. Cuando te acostumbras a acompañar el alimento crudo con el cocido es cuando empiezas a notar el confort digestivo: todo funciona bien, digieres y evacuas sin dificultad y aumenta tu nivel de vitalidad. Te sientes ágil y lucido, no notas ningún decaimiento durante el día, te vuelves como un niño otra vez, rejuveneces.

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