Tienes un deseo, un sueño, una meta? Algo que deseas pero siempre está lejos, en el futuro? Deja de plantearte la alegría en el futuro. Recuerda que Dios te dio un enorme potencial, te hizo a su imagen y semejanza. Empieza a liberar hoy mismo tu potencial, el poder que tienes en reserva, alcanzarla tu fuerza dormida, tu habilidad oculta. Define tu meta y termínate alcanzarla. En primer lugar, detectando y aprovechando las oportunidades.
Cuando alguien no se siente capaz de lograr su objetivo, ni siquiera lo intenta, tal vez recuerde experiencias en las que fracaso y no quiere repetirlas.
Las personas profeccionistas no avanzan por temor a equivocarse. Analizan la situación interminable mente por que no toleran el error y temen el fracaso.
Saben que progresar implica asumir nuevas responsabilidades y boicotean sus propios proyectos.
No temas las dificultades o las metas que pueden parecer muy lejanas. La oportunidad siempre llega escondida en desafíos. Nada te caerá del cielo. El desafío puede darte miedo, generar dudas, pero si te atreves, descubrirás que detrás se encuentra lo que estás buscando.
Cambia lo que no te gusta y, si no puedes hacerlo, cambia tu forma de verlo. Transforma tus problemas en oportunidades: si cambias tu ´percepción, cambiarás tu acción. Puedes hacer de cada dificultad una tragedia o una oportunidad.
Es hora de que dejes de pensar en lo que te falta. ¡Celebra lo que ya tienes! Celebrar lo poco nos acerca a lo mucho. Recuerda que las cosas no traen felicidad, la felicidad trae las cosas.
Cuando alguien no se siente capaz de lograr su objetivo, ni siquiera lo intenta, tal vez recuerde experiencias en las que fracaso y no quiere repetirlas.
Las personas profeccionistas no avanzan por temor a equivocarse. Analizan la situación interminable mente por que no toleran el error y temen el fracaso.
Saben que progresar implica asumir nuevas responsabilidades y boicotean sus propios proyectos.
No temas las dificultades o las metas que pueden parecer muy lejanas. La oportunidad siempre llega escondida en desafíos. Nada te caerá del cielo. El desafío puede darte miedo, generar dudas, pero si te atreves, descubrirás que detrás se encuentra lo que estás buscando.
Cambia lo que no te gusta y, si no puedes hacerlo, cambia tu forma de verlo. Transforma tus problemas en oportunidades: si cambias tu ´percepción, cambiarás tu acción. Puedes hacer de cada dificultad una tragedia o una oportunidad.
Es hora de que dejes de pensar en lo que te falta. ¡Celebra lo que ya tienes! Celebrar lo poco nos acerca a lo mucho. Recuerda que las cosas no traen felicidad, la felicidad trae las cosas.

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